jueves, 29 de junio de 2017

El primer himno gay de la historia.

Como siempre nuestros invitados al Pequeño Picarón Iletrado, son amigos que escriben, y muy documentados en sus web personales, acá un invitado de lujo que por sus preferencias en la historia, la música, literatura y demases, son de mi agrado para internarse en su blog y conocer de la historia con acontecimientos musicales de la época tratada.
Nuestro amigo, ya presentado en otros artículos es Manuel Cerdá que en su blog habla de un tema poco tratado, pero mejor los dejo con el, que les cuenta en este artículo.

 El primer himno gay de la historia.
Publicado el junio 28, 2017.

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Le Monocle, cabaret “especial” para mujeres en Montmartre, sobre 1930.





El 28 de junio se celebra el Día Internacional del Orgullo LGBT, o Día del Orgullo Gay. Como habitualmente cae entre semana, en muchos sitios –de entre los países en que puede festejarse– suelen adelantar al fin de semana inmediatamente anterior, o retrasar al posterior, los actos organizados para su conmemoración. 

Este año Madrid es la sede el World Pride 2017, la fiesta mundial del Orgullo LGTB, destacando entre las actividades programadas la Pride Parade que tendrá lugar el próximo 1 de julio y a la que se prevé una asistencia de tres millones de personas. Todo un negocio, especialmente para los hoteles y pisos turísticos, que alcanzan estos días precios estratosféricos. Y es que, como en todo, esta sociedad espectacular nuestra ha acabado por convertir la reivindicación en mera anécdota.

Mucha música sonará estos días, muchas canciones como las archiconocidas ¿A quién le importa?, Sobreviviré, Todos me miran I Will Survive. ¿Pero y la canción de que vamos a hablar hoy? He buscado en varias páginas sobre el Orgullo 2017 que se hicieran eco de las que más suelen escucharse en este tipo de eventos y no aparece por ningún lado. Hablo de Das Lila Lied (La canción violeta), también conocida en su versión en inglés como The Lavender Song, considerada por muchos el primer himno gay de la historia.

La música es de Arno Billing, seudónimo de Mischa Spoliansky, y la letra de Kurt Schwabach, quienes la compusieron en 1920. Spoliansky se la dedicó a Magnus Hirschfeld, médico y sexólogo judío alemán que fue un firme activista defensor de los derechos de los homosexuales. Esta es la primera grabación que se efectuó de la misma a cargo de Marek Weber und sein Orchester, 1921.





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Publicidad en la prensa berlinesa de finales de la década de 1930 del club Violetta.
Lo del color lila obedece a que este simbolizaba en aquellos momentos todo el movimiento gay y luego se sustituyó por el rosa para el conjunto, manteniéndose el violeta dentro del movimiento feminista y el movimiento lésbico. 

La letra defiende abiertamente el orgullo de ser homosexual y se pregunta por qué motivo se ha de marginar a los homosexuales o prohibir las relaciones entre personas del mismo sexo. 
Son tan buenos, honrados o inteligentes como los demás. ¿Por qué, entonces? ¿Corre por sus venas una sangre especial, distinta? Obviamente, no. Y, así, lo manifiesta el estribillo: “Ahora somos distintos a los demás, / que solo han amado al dictado de la moral”, pero “pronto –ya lo veréis– / brillará nuestro sol / también de noche. / Entonces habremos alcanzado los mismos derechos. / No sufrimos, ¡somos sufridos!”.

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Hombres vestidos de mujer en Eldorado. / Herbert Hoffmann / Ullstein Bild / Getty Images.

En el Berlín de la República de Weimar la vida gay se vivía abiertamente y proliferaban los locales regidos y frecuentados por hombres y mujeres homosexuales. El Cabaret of the Spider, el Alexander Palast o el Adonis Lounge eran los preferidos por los primeros. 

El Café Dorian Gray, el Hohenzoffern-Café, el Toppkeller o el Verona-Lounge captaban la mayoría de la clientela lésbica. A Eldorado solían acudir los turistas a ver hombres vestidos de mujer. Muchos aspectos de la tradicional condescendencia europea con las costumbres sexuales y los comportamientos contrarios a los preceptos generalmente aceptados, se desarrollaron como nunca antes en Berlín durante la década de 1920 y parte de la de 1930.

Wilhelm Bendow.
woman-1929Das lila Lied pasó pronto a pertenecer a la cultura homosexual, tanto en pequeños círculos privados como en grandes bailes, como punto programático especial. Un pianista de películas mudas cuenta que lo empleó de pasada en una historia similar a Viktor und Viktoria. Se conoce una representación especialmente espectacular de Wilhelm Bendow, que hizo decorar el escenario completamente en violeta y vistió un esmoquin lila hecho a medida especialmente para a la ocasión” (Wikipedia). 

Lamentablemente no hemos localizado ninguna grabación, en ningún soporte, sobre la versión de Bendow. 

Vamos, pues, con otras, más actuales.

Mi versión preferida es la de The Love Markets, magnífica formación musical de Seattle (Washington), activa desde 2008, cuyos espectáculos están inspirados en los artistas de cabaret del Berlín de entreguerras anterior a la llegada al poder de los nazis. 

Canciones de amor y revolución escritas durante la República de Weimar o basadas en los valores que inspiraron aquellas conforman su repertorio. Con su vestimenta de lencería y su look militar, The Love Markets juegan con la decadencia, la subversión, la transgresión y el absurdo. Lo forman Angie Louise (cantante, que también toca el piano y compone canciones), Robertson Witmer (acordeón), David Marriott Jr. (trombón), Dave Pascal (bajo) y Chris Monroe (percusión).



Yo, la verdad, la encuentro muy actual, muy marchosa, ideal para los desfiles del Orgullo gay. La que sigue –estupenda– es la versión en inglés (The Lavender Song) de Ute Lemper, cantante, bailarina y actriz alemana, que la incluyó en su álbum de 1996 Berlin Cabaret Songs.


Es ahora el grupo sueco Norman Bates Trio, cuyo repertorio suele incluir temas de cabaret, quien nos ofrece esta versión también en inglés de The Lavender Song.


Finalizamos con un fragmento del espectáculo de 1998 Mischa Spoliansky Revue zum 100 en el que se interpreta la canción con una escenografía más ajustada al momento de su estreno.


Que tengan un buen día.

Quedan todos invitados a ingresar al Blog de Manuel Cerdá, donde podrán seguir escuchando buena música y a la vez internandose en la Historia.






 


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