domingo, 16 de julio de 2017

Más fácil usar que explicar.



Mis tranquilas reflexiones.
Más fácil usar que explicar.

El término “momio” se presenta de manera frecuente en nuestro lenguaje cotidiano, desde hace ya varias décadas.  Es el tipo de palabra de un significado ambiguo, pero muy amplio.  De manera que cada persona lo utiliza según su buen parecer, más que por un conocimiento riguroso de su significado. Más bien, le da su propio significado.  También se ha hecho frecuente el uso del término “facho”, que deviene de fascista. Es más, algunos lo utilizan como sinónimo.




Como sabemos, el término “momio” se acuñó en los setenta, cuando la polarización política convirtió al país en una imagen en blanco y negro. Desaparecieron los grises o las medias tintas. O eras “upeliento”, es decir que apoyabas el proyecto de la Unidad Popular y al Presidente Allende, o estabas al otro lado de la trinchera dando la pelea a brazo partido para derrocar el gobierno elegido democráticamente.  Y en ese caso, caías en la categoría de “momio”.   Así de simple.




Ahora bien.   Han pasado muchos años y los pareceres, naturalmente, van cambiando.  En lo personal, en aquella época y hasta mucho después seguía pensando que un “momio” era una especie de tipo malvado. Ahora, en cambio, veo que la diferencia simplemente radica en una visión diferente del mundo, de la vida, del hombre y su naturaleza y su destino.  Lo cual es perfectamente aceptable si consideramos que se logró mediante un gran esfuerzo, volver a un estado de derecho democrático y la manera de respaldarlo parte por aceptar diversas posturas y opiniones. Pero este anhelado equilibrio no resulta para nada fácil porque cada postura se traduce en acciones concretas, generando una realidad que escasamente satisface a las propuestas contrarias. Pero así es el juego democrático.

El término “upeliento” ya no tiene ninguna vigencia y cayó en total desuso.  Incluso, por aquellos que lo acuñaron y lo utilizaron. Es natural, porque el proyecto U.P. actualmente ya es historia. En cambio, el término “momio” ha prevalecido y se sigue utilizando con las más variadas acepciones.  Debo aclarar que esta reflexión surge de la dificultad (me ocurrió), de explicarle a un extranjero qué significa el “ser momio.

 Lo que en principio pareció muy simple, pues no lo fue. Ni mucho menos.  Explicarle el avance del movimiento social en Chile, desde sus inicios, habría sido una lata incomprensible para él.  De manera que traté de sintetizarlo en una palabra, en una connotación simple, pero me vi obligado a elegir entre más o menos veinte opciones y que corresponden a las formas más comunes de entender el término:

 Persona que milita en, o simpatiza con los partidos de la llamada derecha tradicional y que vota por sus representantes porque piensa que su propuesta es razonable y convincente.  Persona adinerada.  Dueño de fundo.  Empresario de alto nivel.  Tipo conservador.   Miembro de familia de alcurnia.  Reaccionario frente a los cambios.  Sujeto  tradicionalista.  Persona temerosa de perder sus regalías.  Sujeto pobre con ganas de ascenso social.  Hombre totalmente perdido en cuanto a su origen.  Tipo desclasado, ingenuo que le hace el juego a la misma clase que lo explota.  Ciudadano que todavía piensa que a cada uno le tocó un lugar en la vida y eso está bien  Tipo que piensa que, mientras más plata atesore, más bien le hace el país y que su fortuna chorrea, en gran medida, a las clases desposeídas.  Hombre de fe que busca la prédica del cura que no lo haga sentir ningún remordimiento por las diferencias sociales.  Individuo que cree que el pobre es flojo, ladrón, mentiroso y borracho y que está allí porque quiere y que, finalmente, tiene la “callana” negra.  Partidario del  libre mercado pero que le pide al gobierno de turno que le tire un salva vidas cuando le va mal es sus negocio,  en fin…

Finalmente no le expliqué ninguna cosa y le sugerí que comprara un periódico barato y que sacara él mismo  sus propias  conclusiones. Un poco avergonzado, lo reconozco, porque me sentí como un argentino que no supiera expresar qué es el tango.

Enrique Muñoz Abarca

Fotografías: 1) "Momio", ilustración de Ricardo Fierro, chileno. 2) Viñeta de Palomo, ilustrador chileno, en sus dibujos del Cuarto Reich. 3) Ilustración de la Revista Ahora (1972), en un artículo dedicado a nuestros empresarios.

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